Deadpool: El triunfo de la constancia

Deadpool: El triunfo de la constancia

Efectivamente. Tal y como señalamos en el título de la crítica, esta película nunca hubiera salido a la luz sin la constancia de su protagonista, Ryan Reynolds. Después de más de diez años intentando sacar el proyecto adelante y tras la decepción de “Lobezno” (en la que él no tuvo nada que ver), una filtración de la prueba de cámara (colgada por el propio actor) ha sido la causa de que en menos de 24 horas la Fox diera luz verde al proyecto.

Sin duda, la espera ha merecido la pena.

Consciencia del proyecto

Lo que cabe destacar del guion escrito a cuatro manos por los guionistas de “Bienvenidos a Zombieland”,  Rhett Reese y Paul Wernick, es que saben perfectamente qué tipo de producto es. Por un lado, conocen de maravilla el material original (flaco favor se hace en España al publicarlo en tomos, ya que no funciona del mismo modo que en grapa, ya que en este último medio es menos cargante), rescatando el estilo, el tempo de los gags y las condiciones de la producción (ese guiño a la escuela Xabier). Con ello logran que el material no sea cargante, ya que aciertan en el uso de los flashback que sirven de respiro ante la verborrea de Deadpool, y las bromas están divididas en cuchillos a terceros (compañeros de profesión), ataques a la industria (la propia Fox y Hollywood en general), a los superhéroes (Aterrizaje de Superhéroe) y a su propio actor protagonista.

Por otro lado, la trama que han creado resulta muy plana, el villano no acaba de ser creíble dentro de la supuesta organización malvada (solo tres personas visibles y una de ellas no muy clara), pero teniendo en cuenta las condiciones de producción, han decidido centrarse en el origen y en las habilidades del mercenario bocazas. Una historia de búsqueda y captura, sin más complicaciones. Admitámoslo, tampoco le pedíamos mucho más. Evidentemente se puede mejorar – con más presupuesto - pero gracias a las autorreferencias, uno aprecia esos fallos desde el humor.

Por su parte, el director Tim Miller – quien debuta en el largometraje, después de años dedicado a los efectos visuales (Scott Pilgrim contra el mundo) – hace maravillas para que las escenas de confrontación transmitan sensación de peligro, gracias a un encuadre reducido, de forma que los personajes llenen la pantalla, reduciendo la sensación de bajo presupuesto (para este tipo de películas). Del mismo modo, las secuencias de acción cuentan con un montaje acelerado, pero con un inteligente uso de la cámara lenta, no de forma gratuita sino para remarcar esa sensación de coña que acompaña al relato. En definitiva, la clave reside en que no solo se usa como elemento efectista, sino que involucra al espectador en la misma.

Carisma

Con todo ello, el verdadero alma de la película es la actuación de Ryan Reynolds. Los que antes le criticaban ahora le alaban y, en verdad, su trabajo es una prolongación de sus virtudes, vistas a lo largo de su filmografía. Carisma, naturalidad y talento para el drama contenido. Partiendo de la base que actuar con una máscara es de las cosas más difíciles para un actor, su capacidad para volver su voz algo más aguda le aporta al personaje ese tono humorístico, rozando la animación. Por otro lado, su expresión corporal transmite en todo momento las réplicas del protagonista, logrando comunicarse con el espectador en todo momento. Incluso en la parte en que solo es Wade Wilson, uno siente el dolor al recibir la noticia, en un momento en donde uno conecta con él a un nivel emocional. Por primera vez, el personaje se muestra vulnerable y resulta creíble gracias al trabajo del protagonista de "La proposición". 

Respecto al resto del reparto, todos cumplen con su cometido, aunque Ed Skrein no llega a ser un villano memorable, no tanto por su presencia sino por su plana descripción en el guion. Tanto Stefan Kapinic (genial Coloso), Briana Hildebrand muestra la rebeldía juvenil de Negasonic, T.J. Miller sigue potenciando su faceta de colega gracioso, Morena Baccarin transmite una dulzura picante que se agradece en Hollywood y Gina Carano siempre asusta.

Destacar también la excelente selección de música, mezclando pop, rock y Hip Hop, que se alejan de la típica melodía épica que acompaña a estas películas.

Conclusión

Una agradable sorpresa que ofrece lo que todo el mundo esperaba. Diversión, bromas y ningún reparo en reírse de uno mismo, olvidándose de la épica gratuita y siempre buscando la complicidad del espectador (genial la rotura de la cuarta pared).

Gracias Reynolds por no desistir.

Iskander López