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Town Boy: Las aventuras de un joven en Malasia: Adolescencia

Town Boy: Las aventuras de un joven en Malasia: Adolescencia

Nueva entrega de la vida del pequeño Mat, personaje creado por Lat (Datuk Mohammad NorKhalid), después de la extraordinaria “Kampung Boy” (cuya reseña tenéis pinchando aquí), donde veremos cómo le afecta la vida en la ciudad, la llegada de la adolescencia y las decisiones futuras.

En la primera entrega apuntábamos que esperábamos con ansia esta continuación, para seguir descubriendo la vida del pequeño y seguir adentrándonos en las particularidades del país.... ¿Era lo que esperábamos?

La respuesta a continuación.

Sin contraste

Esta segunda entrega tiene la dificultad de mostrar la misma frescura que su predecesora y presentar nuevos temas culturales al espectador, para que uno mantenga el mismo interés y las mismas sorpresas ante las costumbres locales. El problema viene que el paso a la ciudad supone un acercamiento a la vida de cualquier estudiante, al presentarnos una ciudad que, dentro de su filosofía o creencias, se muestra abierta (la escena del dibujo en clase con las actrices), asombrada ante las influencias de las potencias (la música Rock, Hollywood) y que nos presenta la dinámica de cualquier joven de la edad del protagonista. Estudios, diversión, travesuras, amores, sueños… y despedidas ante la llegada del mundo adulto y, por lo tanto, laboral.

El lector se encuentra una historia con sus momentos divertidos, pero sin que la sorpresa de la primera entrega y sin unos acontecimientos mínimamente extraordinarios. Siempre hemos comentado que todas las vidas tienen lecciones o momentos interesantes, pero no todas valen para contar una historia en un libro, serie, película o cómic. En esta ocasión, tenemos una primera entrega que abarca un periodo “infantil” en donde la cultura del pueblo, la enseñanza y la vida en familia ofrecía al lector algo diferente a lo habitual, con personajes curiosos y con un guion donde se mezcla el día a día del menor con referencias histórico culturales. Ahora, todo eso desaparece por la vida en la ciudad y tenemos una historia más de un joven artista que va descubriendo otras referencias culturales y como crece junto con su cuadrilla. En definitiva, nada nuevo. No hay grandes contrastes y la dinámica de lectura es incluso más ágil que la anterior, varias páginas sin diálogo con unas líneas mínimas, lo que deja una sensación de transición a un momento mucho más interesante. Su paso a ser un artista profesional.

Aún con ello, tenemos a unos personajes curiosos (cada miembro de su pandilla), la idea de que la juventud siempre está abierta a distintas formas de expresarse sin importarle el tema político de esos países y que, salvo excepciones, el desarrollo de los jóvenes en gran parte del mundo pasa por las mismas fases y momentos.

Mismo estilo

Respeto al apartado gráfico, poca novedad respecto a la primera entrega. Lo único, que la variedad de atuendos crece y, al estar en la ciudad, las viñetas se encuentran más pobladas y con más detalle de las distintas clases que se mezclan (la secuencia donde conocemos a la chica más guapa de la ciudad es un buen ejemplo y una muestra del buen uso dela secuencia del autor).

Por su parte, el toque Cartoon sigue funcionando (la escena en la habitación de su amigo o la carrera del colegio) por lo que la lectura es ágil y las reacciones auténticas pero muy cómicas.

Conclusión

Una continuación inferior a la anterior, en parte porque el choque cultural se pierde y la adolescencia no resulta tan apasionante como su niñez.

Toca esperar a que Dibbuks publique el Spin-Off “Kampung Boy: Yesterdar and Today” para descubrir el cambio del país desde la década de los 50 a los 80.

Eso tiene pinta de llamar mucho nuestro interés.

Iskander López