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Superman Año Uno: Primera Parte: Despertar

Superman Año Uno: Primera Parte: Despertar

ECC Ediciones ha publicado en España, cada vez con menos tiempo de espera en relación a USA, uno de los cómics más esperados por los fans de Superman. Hablamos, por supuesto, de la visión de Kal-El escrita por las leyendas Frank Miller y Romita Jr.

A continuación, os contamos nuestra impresiones del primer número.

Infancia y adolescencia

Previamente, conviene aclarar que solo analizamos el primer número. Esto quiere decir que la valoración final la haremos con el último número y solo en ese momento es cuando alguien puede decir si la historia es buena o mala. No antes.

Una vez aclarado ese punto, en esta primera entrega no vamos a encontrar nada sorprendente o que no hayamos visto en otros orígenes. Es más, el comienzo nos recuerda, inevitablemente, a la obra maestra "Superma: All Star" de Grant Morrison y Frank Quitely. Tres o cinco viñetas por página en donde vemos la destrucción de Krypton, el viaje de Kal-El (desde el punto de vista del niño, lo que resulta interesante y ayuda a conectar con lo que vivió el pequeño) y su llegada a Smallville (donde es recogido por Pa Kent y no por Pa y Ma, como es lo clásico).

A partir de aquí, el guionista de "Batman: El caballero oscuro" nos relata los años de colegio e instituto del joven Clark Kent. Sus inicios por los prados de su hogar, el descubrimiento de sus habilidades, sus primeros piques con otros niños, su primer amor.... Para ello, Miller se preocupa de dar una visión global de dichos años y para ello da voz a las personas que han influido en el pequeño Superman en esa etapa de su vida. Sus padres, sus amigos, Lana, los abusones de la escuela... Cada diálogo y cada escena que vemos permiten que vayamos conociendo el proceso de madurez de nuestro héroe y, al final, uno va viendo las características que tendrá la personalidad del mayor superhéroe de la historia.

Sinceramente, poco más se puede decir de esta primera etapa. Escenas como el incendio en la cocina, el descubrimiento del super oído, los primeros "saltos-vuelos" o el partido de fútbol americano son momentos que ya hemos visto en otros cómics, películas o series de televisión y, por lo tanto, no hay nada nuevo ni arriesgado en la historia. Hasta que llega la decisión final de Clark.

Dicho final hace que sea en el segundo número cuando de verdad veamos lo que tiene en la cabeza Frank Miller y por dónde quiere llevar a nuestro Kryptoniano en su camino hasta convertirse en Superman. La noticia ya salió a la luz hace unos meses y seguro que generará mucho debate.

Hasta aquí el guion, sin entrar en Spoilers. Hablemos del dibujo...

Polémica servida

Los que nos seguís en la web conocéis que entre nosotros hay gente que no soporta a Romita y otros, como es mi caso, que reconocemos el talento narrativo del dibujante. Más allá de los gustos, es innegable que ha sido, salvo que me olvide de alguien, el dibujante que en los últimos años más debate ha generado entre los lectores y, algo que nunca había visto, el único que ha sufrido montajes de sus viñetas para atacarle (algo que demuestra que fanáticos sin cabeza hay en todos los ámbitos de la vida).

Bien, en esta ocasión debo reconocer que tengo sensaciones encontradas. Después de disfrutar de su debut en la serie regular, junto con Geoff Johns, aquí vuelve a un estilo muy cercano a "Kick-Ass" y me ha sorprendido ver ciertos detalles a nivel de anatomía. Más allá de que sea el estilo del artista, ahí nada se puede decir al respecto, a mí me sigue chocando encontrarme con los siguientes aspectos.

En primer lugar, las viñetas en donde Clark aparece sin nariz (a pesar de que el resto de personajes que están junto a él sí que la tienen, ya sea de forma frontal o de perfil - como en la escena del supermercado - o bien la dibuja o la quita de una viñeta a otra - como en la escena del primer salto -) o en donde su cabeza es tremendamente desproporcional al resto del cuerpo, recordando a los cabezudos que se ven en algunas fiestas populares en nuestro país. Son detalles que te sacan de la historia, ya que resulta complicado conectar con el personaje cuando lo que estás viendo te hace torcer el entrecejo. Más aún, cuando luego ya no es así y se muestran unas proporciones coherentes con el físico.

En cambio, una vez más, a nivel narrativo sigue siendo una maravilla. Desde la secuencia inicial (con el gran apoyo de Alex Sinclair al color), la pelea en la calle al anochecer, el paseo de Pa Kent y Clark a casa para comunicar la decisión final o el partido de fútbol americano (con una buena combinación de planos para ver las distintas reacciones) demuestran la capacidad de inyectar ritmo al relato, de mostrar transiciones coherentes con la secuencia y ayudar a que la historia avance y transmita información al lector sin la necesidad del apoyo de las líneas de diálogo.

Conclusión

Una primera parte que si bien no sorprenderá a los lectores, nos deja los ingredientes necesarios para conocer la educación de Clark Kent y la forma en que esos valores le ayudarán en su aventura fuera de Smallville...

Y menuda aventura se viene...

En el segundo número veremos la auténtica personalidad de la historia.

Iskander López