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Vengadores: Endgame: Un final al estilo Marvel

Vengadores: Endgame: Un final al estilo Marvel

Ha llegado el momento. 22 películas y 11 años después, uno de los mayores eventos de la industria cinematográfica del siglo XXI llega a las salas del todo mundo. Para que tengáis una idea de la magnitud, solo en su primer fin de semana (aunque se estrenó el Jueves) ya lleva más de mil millones de recaudación a nivel global.

¿Cumple las expectativas? Desde luego. ¿Siguen apareciendo los mismos defectos que el resto de entregas? Pues también.

Libre de Spoilers.

 Recursos vagos y Épica

Lo primero que hay que reconocer es el gran trabajo de Christopher Markus y Stephen McFeely, guionistas de todas las películas del Capitán América y de "Infinity War" (tenéis nuestra crítica pinchando aquí), para dar cabida a todas las líneas argumentales, los distintos personajes y realizar guiños a otras entregas (en especial en una de las escenas finales, donde la cámara va grupo por grupo y vemos a un personaje solitario....). Han hecho una labor encomiable y eso es de justicia que se les reconozca. Ahora bien, si la anterior entrega carecía de emoción - al saber todos que no era definitivo -, y recuperaba la dignidad de algún personaje como, por ejemplo, Thor (su entrada en aquel film es memorable), en esta ocasión vuelve a situarse en dos extremos.

En primer lugar, la excusa que se buscan para encontrar la clave que puede dar solución a todo el conflicto supone que el espectador de un salto de fe y a la vez, deja a toda la familia Pym a la altura de preescolar. Y no decimos más. En mi opinión, no se puede plantear esas ideas a estas alturas, hay mil soluciones más creíbles y que te puedes tragar tranquilamente, pero han elegido la menos creativa de todas. En segundo lugar, hay personajes que recuperan su presencia (Ojo de Halcón) y otros que vuelven al camino de la parodia propia de "Saturday Night Live". No digo el personaje porque va a resultar evidente. Por último, algunas acciones contradicen lo que otro personaje apuntaba anteriormente o crean confusión en la historia (Nebula) y otros entran y salen de la escena por arte de magia. Todo ello en el lado negativo o de los errores propios del ADN de las producciones Marvel. Pasemos a lo bueno que también lo tiene.

Ya hemos comentado la dificultad de juntar tantos argumentos y personajes, pero no solo logran ese objetivo sino que nos regalan varios momentos que son un carta de amor a las viñetas. El giro del personaje interpretado por Jeremy Renner, el momento ascensor del Capitán América, el cambio de Hulk y su forma de ayudar a sus compañeros en cierto derrumbe, el martillo de Thor y su destino, cortes de pelo, heroínas... En definitiva, momentos que los lectores verán identificados y que convierten el film, en toda una carta de amor a muchas etapas Marvel (desde clásicas hasta muy recientes) recordando de dónde vienen estos personajes y el lugar donde nos enamoramos de ellos.

Con este mezcla, las tres horas de metraje pasan como un suspiro, gracias al ritmo que le introducen los hermanos Russo que saben combinar las partes más íntimas (el primer tercio), para luego lanzar un segundo tramo que entra en el género de aventuras, con dosis de acción, pero sin olvidar cerrar algunos arcos argumentales de los principales personajes, para luego regalarnos un último tercio en donde vemos una de las mejores batallas que hemos disfrutado en una sala de cine dentro del género.

Hablando un poco de este último tramo, hay que destacar lo bien que han sabido plasmar uno de los grandes momentos de la historia reciente de los eventos cinematográficos. La pausa previa con el Capi como foco principal, junto con pequeñas notas de la banda sonora (grande Silvestri) que van entrando en escena. La cámara comienza a dirigirse a distintos puntos. La música sube, el plano se abre a uno más general y se mueve a más velocidad por la primera línea.... y llega el momento. Sin duda, todo un ejemplo de como lograr un momento épico en la gran pantalla.

Todo el mundo entregado

Como todo episodio final, los actores que se despiden (algunos ya lo han anunciado, así que no es ningún Spoiler como es el caso de Chris Evans) dan lo mejor que tienen. Momentos de acción, de comedia, de drama... Prácticamente todos los principales tienen sus momentos de gloria y los saben aprovechar.

Personalmente me quedo con el Capitán América. A nivel general, es el único que tiene dos películas redondas seguidas y una tercera ("Civil War", cuya crítica tenéis pinchando aquí) que fue un paso atrás, pero al ser más global dejó de ser un film propiamente suyo. En esta última entrega, cierra su arco de forma maravillosa (con el foco en su personalidad más que en sus poderes) y tiene tres momentos que serán recordados en la posteridad. Chris Evans puede estar orgulloso del trabajo realizado.

Por su parte, Josh Brolin vuelve a dejarnos un Thanos que cautiva al espectador y que no necesita grandes gestos para transmitir su peligro y maldad (ese momento sentado esperando la batalla).

Conclusión

Un cierre a una época que será estudiada en el mundo cinematográfico y que coloca los blockbusters de los años venideros en otro nivel.

Con todo lo bueno y todo lo malo, estamos ante un acontecimiento de los que marcan a una generación.

El futuro está abierto con la compra de Fox por parte de Disney... ¿Será Galactus el próximo Thanos?

Lo veremos en próximas fases.

Iskander López