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Bastardo: Familia peculiar

Bastardo: Familia peculiar

Nueva novedad de la editorial Dibbuks, obra de Max de Radigués, ganadora del premio de los institutos de Angoulème y el premio SNCF de cómic policíaco, en donde asistimos a todo un Thriller lleno de acción, personajes carismáticos y con buenos giros argumentales.

Tenéis el cómic pinchando aquí.

Enganche

Desde sus primeras viñetas, una escena en un restaurante y en una habitación, uno ya no tiene escapatoria y sus ciento setenta y seis páginas se devoran al momento. Siguiendo el estilo clásico del género, tenemos dos personajes que funcionan de maravilla gracias a un guion que sabe jugar con el ritmo y con las distintas escenas (intimidad, tensión, toques de Road-Movie) para llevar a los lectores en un viaje en donde no hay tiempo para aburrirse.

Factor clave resultan los dos protagonistas, en especial, el más pequeño al que su autor dota de una personalidad poco habitual. Sin perder su inocencia, demuestra habilidad, descaro y mala leche pero con mucha emotividad en todo lo relacionado con su madre. Ahí es donde uno no tiene una reacción de incredulidad sino que no puede evitar querer formar parte del viaje, sacar una sonrisa en los momentos de tensión - debido a las reacciones del chaval en momentos de vida o muerte - y conectar con él en los momentos finales.

Como buena historia que se va formando en la carretera, iremos parando por distintos escenarios y aquí también se agradece la diversidad, en donde las situaciones no se resuelven dos veces de la misma manera. Además, los personajes secundarios sirven perfectamente como complemento de los protagonistas y aunque aparecen algunos tópicos, éstos son mostrados con respeto al género y no son más que pequeñas gotas, ya que la historia guarda auténticos giros que dejan una sensación aún mejor al acabar su lectura.

Claro y directo

Hablando de la narrativa, el formato es muy limpio y claro. Personajes con una línea muy fina, viñetas sin grandes detalles, con planos medios en su mayoría, pero que permiten entrar en el hilo de los personajes y sus reacciones a los acontecimientos.

De cuatro a seis viñetas por página, con distintos planos y en un tono blanco y negro, Max de Radiguès ofrece un trabajo ágil que permite al lector avanzar con un ritmo rápido de lectura.

Conclusión

Una historia que engancha desde el primer momento, con unos personajes que perduran en la memoria del lector una vez terminado el cómic.

Una excelente muestra del género, con un toque personal y que nos hace descubrir a un autor a tener muy en cuenta.

Muy recomendable.

Iskander López