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Kampug Boy: Las aventuras de un niño en Malasia: Aprendiendo de forma amena

Kampug Boy: Las aventuras de un niño en Malasia: Aprendiendo de forma amena

Gracias a la editorial dibbuks, en colaboración con amok ediciones, y tras su presentación en la embajada del país en España, os hablamos de un cómic diferente, que pretende mostrar la vida en un país desconocido para la mayoría y que viene de la mano de Lat (Datuk Mohammad NorKhalid).

Por cierto, espero que hayáis pasado unas felices vacaciones y volváis con las pilas cargadas. Por nuestra parte, ya empezamos a tener el blog a pleno rendimiento.

Tenéis "Kampug Boy" pinchando aquí.

Comparaciones

Ya desde la excelente introducción a cargo del profesor Raúl Ramírez, se intenta hacer cierta equiparación con esa obra maestra llamada "El Arte de Charlie Chan Hock Chye" de Sony Liew, cuya crítica tenéis pinchando aquí. Más allá del continente, conviene señalar que estamos ante dos obras diferentes, tanto en el objetivo marcado por sus autores como en la técnica utilizada.

En el cómic que hoy nos ocupa el autor nos cuenta su infancia en una pequeña aldea y vamos descubriendo, a la vez que su protagonista, todas las costumbres (la circuncisión), modo de vida (la escuela) y el día a día de un pequeño originario de aquellas tierras. La historia, que abarca desde que nace hasta que abandona la misma para seguir con sus estudios, está narrada de forma muy ágil, de manera que las anécdotas se combinan muy bien con las explicaciones más didácticas, mostrando toda una variedad de personajes que hace que uno quiera descubrir más detalles de cada uno de ellos y seguirles individualmente en su día a día.

Por otro lado, la historia sabe transmitir algo importante y que puede sorprender a los habitantes de otros lugares del planeta. Lat sabe transmitir esa felicidad de las pequeñas cosas, siempre que se cumplan unos mínimos, evidentemente, de la diversión con los elementos que te proporciona la propia tierra, de ofrecer tus conocimientos a cambio de alimentos u otra clase de objetos, en caso de que la familia no tenga dinero que ofrecer. Una filosofía de colaboración, de respeto a los mayores y de, por qué no decirlo, de una educación muy estricta y anclada en lo tradicional.

Con todo ello, no es menos cierto que la historia deja al lector con ganas de más. Uno siente que estamos ante una introducción y esperemos que la editorial pueda editar la secuela "Town Boy", ya que lo que cuenta y la manera en que lo cuenta no resulta todo lo extensa que uno desea y ello debido a un formato en donde las líneas del guion ocupan lo mínimo posible y las imágenes, si bien muestran la idea del autor de forma clara y divertida, invitan a una lectura menos detallada y más ágil. Lo comentado deja la típica sensación de "¿No hay más?", ya que algo de pausa en algunos aspectos ayudarían a enriquecer mucho más la lectura.

Estilo Cartoon

El cómic viene en un formato en blanco negro, en donde se combina los trazos detallistas (algunos lugares de la aldea) con otros más suaves y ligeros (algunos rostros dependiendo de las expresiones), de forma que las características de la población y de los lugares entran de forma natural en nuestra lectura.

Las secuencias logran dar la sensación de movimiento, con escenas muy animadas y en donde el trazo de Lat logra crear la sensación de movimiento y de unidad, (las broncas al pequeño, el policía..). Ello hace que los momentos más serios no desentonen y que los más divertidos y caricaturescos tengan el ritmo y aparezcan en los momentos clave.

Conclusión

Una historia que nos enseña el estilo de vida de una pequeña aldea de Malasia con personajes muy divertidos y con un estilo que ayuda rápidamente a conectar con el universo del autor.

Lo malo es que su lectura es excesivamente ágil y uno siente que aún podía contar más aspectos de aquellos años y extender un poco más algunos acontecimientos.

Ojalá nos llegue su secuela.

Iskander López