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The Black Holes: La pasión contra la realidad

The Black Holes: La pasión contra la realidad

Hoy os queremos hablar de la nueva obra de Borja González (La Reina Orquídea), una de las novedades que mejor prensa está teniendo y que sirve como presentación, de cara al gran público, de su autor.

Publica Reservoir Books y tenéis "The Black Holes" pinchando aquí.

Dos partes desiguales

La obra se divide en dos partes que si bien se encuentran, en cierto modo, relacionadas, cada una de ellas sirve como una única historia que permite al lector centrarse en las circunstancias de los personajes de forma independiente. Justamente, es este detalle el que hace que una sobresalga por encima de la otra, provocando, en opinión del que esto escribe, un desequilibrio y que solo una se retenga al finalizar su lectura.

En ese sentido, comentar que la primera parte me resulta la más interesante tanto a nivel narrativo como visual. La sensación, vista en las biografías de grandes personas que se adelantaron a su tiempo, provoca que sintamos la frustración y la lucha continua por desarrollar un talento y unas inquietudes no muy bien vistas en una sociedad estática y con unos familiares que tienen miedo a salirse de los esquemas.

La soledad de la protagonista que busca creatividad fuera de los muros de su hogar, reflejando la necesidad de vivir y de sentir para contar historias, y esa "necesidad" de seguir entreteniendo y promoviendo la imaginación de la más pequeña, a pesar de las consecuencias, hace que uno se preocupe por sus circunstancias, que disfrute de acompañarle en sus paseos y quiera saber más sobre su futuro.

Por el contrario, con la parte más actual no llegué a conectar del mismo modo. Su fascinación por una década ya pasada no acababa de llegarme y sus problemas con ciertos elementos clásicos de la música no eran del todo creíbles. Una trama que juega más con la nostalgia de tiempos pasados y que sirve como contraposición con la primera protagonista, pero que depende de la misma para funcionar. Mientras una funciona de forma independiente y uno no siente la necesidad de viajar al futuro, esta parte sí que bebe de su compañera de viaje. Si fuera independiente, necesitaría de más energía y elementos para funcionar.

Estilo

En donde ambas partes sí que funcionan y en donde su autor sabe transportar, a todos los que se acerquen a su obra, a este mundo en donde la pasión y la sensación de permanecer a otro lugar reina cada viñeta, es en su aspecto visual.

Un uso del color que envuelve cada escenario por donde se mueven los personajes y hace que los lugares sean un personaje más, en donde cada detalle ayuda a potenciar la personalidad de los mismos.

Mención aparte para el diseño de los personajes y, en especial, a la decisión de mostrarles sin rostro. Por un lado, Borja González logra transmitir con el cuerpo el tono y la emoción de los diálogos, pero no es menos cierto que las miradas y las expresiones faciales ayudan en ese sentido. Al carecer de ellas, depende del lector y su capacidad para no leer un cómic de forma lineal para que se transmitan todas las emociones.

Conclusión

Una obra con dos partes bien diferenciadas, en donde la primera permanece en el recuerdo pasados los días, pero en donde la segunda no acaba de romper del todo.

Visualmente muy interesante y nos presenta, a los que no le conocíamos, a un autor con un universo lleno de ideas interesante y con una forma de narrar que seguro nos dará grandes títulos en el futuro.

Iskander López

*Imágenes: RTVE.es