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Colaboración Horizontal: Malos tiempos para el amor

Colaboración Horizontal: Malos tiempos para el amor

Volvemos a la Francia ocupada durante la Segunda Guerra Mundial para descubrir una historia de amor entre enemigos y la forma de sobrevivir de los ciudadanos franceses con esa doble cara tan propia de los tiempos oscuros.

Escribe Navie, dibuja Carole Maurel y publica, como siempre en una edición muy cuidada, Dibbuks.

Tenéis "Colaboración Horizontal" pinchando aquí.

Destino

El guion de Navie nos presente dos mundos claramente diferenciados. Por un lado, la historia de amor entre una francesa - casada con un soldado - y un miembro de las fuerzas de ocupación alemanas. Por otro, la vida de los vecinos de dicha chica y sus distintas maneras de afrontar la situación de su país.

En el primer aspecto, hay un factor que llama la atención de los lectores o, por lo menos, así ha sido en mi caso. Ante un enemigo tan feroz y destructivo, observamos como la protagonista en ningún momento se plantea su relación, más allá de que es consciente de ser el enemigo de su pueblo, dejándose llevar por sus sentimientos y por la falta de verdadero afecto de su marido. Salvo por una escena donde la conversación gira alrededor de los judíos y donde vemos que él no es un hombre de acción pero que se deja llevar por las ideas de Hitler, haciéndonos ver que o bien está muy influenciado o no quiere ver la realidad, y ella que se infravalora por ser mujer, todo lo demás gira alrededor de los sentimientos.

Los sentimientos. El elemento de la historia más puro, ya que sus protagonistas se mueven por la conexión que sintieron a conocerse por primera vez. Navie nos invita a reflexionar sobre las emociones y cómo logran que obviemos las circunstancias reales y tangibles a favor de un sentimiento romántico que nos hace combatir contra cualquier elemento externo, al sentir, en nuestro interior, que esas acciones que realizamos bajo dicho "embrujo" son las únicas que importan y las que nos hacen sentirnos vivos.

El segundo aspecto es el más aterrador. Desde una comunidad de vecinos, observamos todas las formas de sobrevivir. La mujer usada por su físico, la anciana que no entiende todo lo que ocurra fuera de las normas sociales, la señora que ha vivido demasiado y sabe lo que se necesita pero también la imagen que hay que transmitir, el anciano que nos muestra que se conoce a alguien mejor por lo que muestra emocionalmente que por su exterior y los ciudadanos con ganas de venganza sin preocuparse de entender las circunstancias que han motivado ciertos actos (atentos a las escenas finales). Personajes que tienen sus momentos a lo largo de la obra, muy bien definidos, creíbles a los ojos del lector y de la época, provocando distintas sensaciones entre nosotros.

Juego visual

Con esta obra Carole Maurel juega con distintos estilos que ayudan a potenciar los sentimientos que abarca el guion de su compañera, gracias a escenas íntimas, románticas, dramáticas, poéticas, aterradoras (desde un punto de vista social) y, por supuesto, históricas.

Los personajes saben transmitir perfectamente los silencios y sus "interpretaciones" se encuentran controladas, destacando su capacidad de jugar con las miradas. Pocas veces se ha visto un manejo tan interesante y certero de la expresividad de los ojos, logrando que uno se introduzca en la mente de los personajes y lea sus intenciones.

Por último, destacar el uso de las distintas paletas de color gracias a un uso excelente de tonos grisáceos y la luz de la ciudad francesa.

Conclusión

Una historia que nos recuerda que por mucho que tengamos claro nuestro bando y por mucho que seamos conscientes de la realidad que nos rodea, cuando un sentimiento - como es el amor - nos golpea con fuerza hace que todas esas convicciones desaparezcan. Eso sí, contada con los pies en el suelo aunque algo más de profundidad en los personajes principales les hubiera dado una presencia más atractiva y una conexión más profunda con el lector.

Hasta en los peores momentos encontramos un motivo para sonreír y disfrutar de la vida.

Iskander López