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El día 3: Justicia contra vergüenza

El día 3: Justicia contra vergüenza

Hoy os hablamos de un cómic que trata un hecho real, concretamente, una de los accidentes más trágicos que se recuerdan en nuestro país y que sacó a la luz la poca ética del gobierno valenciano de la época.

Basado en los informes, declaraciones, entrevista y documentales, la periodista Laura Ballester y los artistas Cristina Durán y Miguel Ángel Giner Bou repasan cada detalle de aquel fatídico 3 de julio y todo lo que ocurrió después.

Publica Astiberri y tenéis el cómic pinchando aquí.

Más dinamismo

A la hora de hablar de "El día 3" uno debe hacerlo, o al menos así lo creo yo, desde el punto de vista narrativo y como obra realizada no solo para sacar a la luz los hechos descritos sino, también, para hacerlo de una forma que los lectores conecten y "disfruten" de la lectura. Precisamente, esto último genera mucho debate entre los críticos o redactores de secciones de cultura, ya que algunos entienden que algunas películas o cómics no deben entretener. En mi opinión toda obra destinada a un público, sin importar su género, debe buscar el entretenimiento. Entretenimiento entendido como provocación al lector para que se interese por los personajes, por lo que dicen, por lo que callan, por las circunstancias que les rodean.... Si no consigues eso, les pierdes. Y si pierdes al receptor de nada sirve la calidad de tu mensaje.

En ese sentido, la presente obra contiene todo lo que uno necesita saber de la forma en que fueron tratadas las familias de la víctimas. Gracias a la excelente documentación tenemos declaraciones, informes y resoluciones que ofrecen un amplio mapa de todos los frentes y de las actuaciones de los protagonistas en cada uno de los estamentos. Ahora bien, con toda esta información, los autores no dejan que sean los lectores quienes vayan identificándose y "asombrándose" por lo que van descubriendo. Ya desde la primera secuencia (un pájaro volando) te llevan a uno de los lados de forma brusca (esa imagen del barrendero es de todo menos sutil), para luego continuar mostrando a los políticos como seres de otro planeta. Para los que se acerquen al tema por primera vez o no hayan profundizado en el mismo, dichas alegorías solo provocan una sensación de que quieren dirigir al lector, en vez de dejar que saque sus propias conclusiones.

Si combinamos lo expuesto en los dos párrafos precedentes, el cómic presenta una información muy completa pero que provoca cierta sensación de estar ante una lectura que se puede asemejar a un artículo periodístico o a un informe final de una comisión de investigación. Algo más de dinamismo, incluso centrar la historia en algún personaje en concreto que sirva de hilo emocional, ayudaría a provocar una mayor conexión con la trama.

Con todo ello, el apartado gráfico juega en su favor con algunas viñetas que se quedan grabadas.

Respeto y elegancia

Respecto a la parte del dibujo, cabe señalar que nadie espere encontrar escenas dramáticas o recreación al detalle del accidente. Todo lo contrario. Los artistas deciden jugar con la elegancia, desde el máximo respeto a las familias y prefieren enfocarse en el aspecto emocional pero anclado en la realidad (esa imagen del deposito de cadáveres, sustituyendo los nombres por el parentesco de las víctimas). Incluso las secuencias que representan como los políticos intentaban manipular a todas las personas, logran capturar la esencia de la lucha de la asociación (ese paso del tiempo que no puede con sus acciones), consiguiendo que sea uno de los pocos momentos donde uno se pone en la piel de los protagonistas y siente esa actuación.

Si añadimos lo anterior al tono apagado de la obra (con pequeños toques de color, resaltando los elementos clave de la composición), tenemos una obra con mucha elegancia en su trazo, muy de la línea valenciana, que logra dejar algunas de las viñetas más contundentes de la actualidad.

Conclusión

Un cómic que cuenta con mucho respeto la tragedia del metro de Valencia, ofreciendo información detallada, y probada, a los lectores pero que el desarrollo de los personajes y la conexión con los aficionados al noveno arte queda diluida ante dichos datos.

Artísticamente ofrece algunas viñetas que se graban en la mente y en el interior de los lectores, mostrando el dolor con mucha profesionalidad.

Ojalá no haga falta cómics así, porque significará que los responsables políticos cumplen con honradez su función.

Iskander López