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Black Panther: Marvel y la fórmula de la repetición

Black Panther: Marvel y la fórmula de la repetición

Marvel vuelve a intentar inyectar algo de calidad y de personalidad a sus propuestas, desde la ya lejana "Capitán América: Soldado de Invierno", y lo hace con el personaje que mejor sabor de boca dejó en la fallida "Capitán América: Civil War", cuya crítica tenéis aquí.

Dirige uno de los jóvenes talentos de Hollywood, Ryan Coogler.

Repetición

El principal problema de la película es que intenta ser rompedora, ofreciendo algo nuevo y diferente, pero su guion se basa en repetir la misma secuencia en tres ocasiones y, luego, rellenar los huecos con escenas de transición o con otras basadas en películas de personajes clásicos. Así, toda la película gira en torno al "desafío por el trono". Dicha tradición aparece en la película hasta en tres ocasiones, con pequeñas variaciones, de forma que uno sabe exactamente lo que ocurrirá en cada una de ellas y todo lo que pasa alrededor son solo excusas para llegar ahí. En vez de proponer situaciones diferentes para no transmitir al espectador una sensación de "dèjá vu", se apuesta por llevarnos al mismo lugar, una y otra vez, provocando cierta desconexión. En este sentido, tampoco ayuda la escena sacada del James Bond de Daniel Craig. No es un problema el querer homenajear a los espías más clásicos pero conviene no hacer un remake de una secuencia ya rodada. Si situamos al Superhéroe a la misma altura que un agente secreto flaco favor le estamos haciendo, más aún cuando se supone que debe romper con lo establecido.

Por otro lado, la parte más política se ve precisamente perjudicada por lo comentario anteriormente. Si bien hay un choque evidente entre la necesidad de aislarse para proteger a tu pueblo y las ganas de saldar cuentas (basado, en cierta manera, en los primeros años del debate ideológico entre Malcolm X y Martin Luther King), todo queda reducido al "Llevemos armas al mundo" pero enfocado desde la tiranía del personaje de Michael B. Jordan. Aunque es el personaje con mayor presencia, es una pena que se reduzca a una sed de venganza abandonando todo el discurso inicial y el trauma que le viene desde la niñez. El guion prefiere ir al combate directo, en vez de profundizar en las diferencias y que las mismas contagien al resto de ciudadanos. Ésto provocaría un trasfondo fuerte que ayudaría a comprender algunos cambios de personalidad en las diferentes tribus, así como dotar al villano de algo más de peso.

En cuanto a su labor detrás de las cámaras, se aprecia su falta de experiencia a la hora de mostrar los combates, ya que si bien en la primera secuencia acierta (una pantera en la oscuridad, nunca debe percibirse) pero en el resto de la película se obsesiona con recortar planos, dejando al espectador sin apreciar algunos movimientos, con la consecuencia de pérdida de épica.

Actores desiguales

Otro de los problemas que tiene el film es la diferencia a la hora de transmitir emociones de sus protagonistas.

Por un lado, tenemos a Chadwick Boseman - que demostró su potencial en "42" o "I Feel Good" - que no logra transmitir todas las emociones por las que pasa su personaje. La tristeza, las dudas del reinado, la furia ante la mancha a su pueblo... Todo es expresado con la misma expresión carente de energía. Tampoco le ayuda unas líneas excesivamente planas en su debate interno, provocando que solo con la máscara provoque una mínima reacción.

Por otro lado, Michael B. Jordan llena cada plano en el que aparece (atención a su primera secuencia). Su ira logra traspasar la pantalla y a pesar de la descripción plana de su ideología y de sus planes, uno comprende su rabia y, por momentos, desea ver mucho más de él que del protagonista.

En los secundarios encontramos más de lo mismo. Desde una recuperada Angela Bassett, pasando por un diverido Andy Serkis, hasta un desaprovechado Forest Whitaker que parece que repite el mismo papel en cada película en la que participa. Lo mismo le ocurre a Freeman que por momentos recuerda algo a su Watson. Por suerte, Letitia Wright, Lupita Nyong'o, Danai Guriray y un breve pero genial Sterling K. Brown, le inyectan nervio y espontaneidad a lo largo de todo el metraje.

Por último, y tristemente para lo que se esperaba de ella, lo que más perdura en la memoria es la excelente banda sonora llena de canciones de Hip Hop, con el maestro Kendrick Lamar a la cabeza.

Conclusión

Película que no va a por todas y que prefiere repetirse, situando todo su conflicto en una misma escena repartida a lo largo de su metraje.

Dirección excesivamente nerviosa, un guion que se queda en lo superficial y un protagonista que no acaba de explorar todo el potencial del personaje.

Más de lo mismo en el universo Marvel.

Iskander López