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Batman/Flash: La Chapa: Ya visto

Batman/Flash: La Chapa: Ya visto

Ya ha llegado. En el último Batman Day, ECC Ediciones publicó una edición especial del nuevo evento de DC que servirá para introducir al universo Watchmen dentro de la continuidad oficial.

Un jugada arriesgada, el último intento con “Before Watchmen” (tenéis los cómics aquí) salió con más decepciones que aciertos, pero que ha llamado la atención de los aficionados y sigue con las bases del aplaudido “Flashpoint”.

Fibra emocional

Antes de analizar los primeros cuatro números, cabe señalar que este tomo no es una historia cerrada. La trama continuará así que todos aquellos que os acerquéis pensando que es una miniserie, pensadlo bien. Dicho esto, al lío.

Al igual que ocurría en el evento escrito por Geoff Johns y Andy Kubert, Tom King y Joshua Williamson vuelven a utilizar a Flash como protagonista y los viajes por el espacio-tiempo como hilo narrativo de la trama. Este es el mayor problema de esta primera parte. Parece ser, y es algo que ya hemos comentado en análisis anteriores, que con Flash solo sirven los viajes en el tiempo para crear un evento en donde sirva de protagonista, al menos en los últimos años. Mismos acontecimientos, mismas emociones del héroes mientras corre alrededor de la cinta cósmica y el fallo de rigor que le lleva a una realidad alternativa que causa un impacto en otro persona. En definitiva, uno sabe lo que le ocurre muchos antes de terminar el número uno y si bien luego hay aspectos destacables, hacen que se transmita al lector una sensación de monotonía, de poca sorpresa, que puede hacer perder lectores en próximas entregas, en especial, si se compra en formato grapa.

Por otro lado, Batman vuelve a tener ese momento íntimo con una persona que ya causó un impacto en los lectores, cuya identidad no desvelaremos, a pesar de que se haya filtrado y muchos ya lo conozcáis. Sinceramente, creo que es uno de los personajes que mejor le han venido al héroe de Gotham en los últimos años. Logra mostrarnos aspectos olvidados de su interior, volvemos a sentirle más humano que nunca y las últimas viñetas que protagoniza consiguen que uno se sorprenda y nos olvidemos totalmente de Batman. Solo existe Bruce Wayne, el niño huérfano, el hombre adulto cansado de luchar una y otra vez contra el mismo mal… Las palabras que golpean en su cabeza resuenan también en la nuestra y nos hace plantearnos no solo el futuro del murciélago sino algunos aspectos de nuestra propia vida.

Por otro lado, se nota que la nueva política de la editorial está funcionando – solo hay que ver las ventas y críticas de Rebirth – ya que la idea de recuperar a los inolvidables personajes del cómic de Alan Moore y Dave Gibson es precisamente devolver a los aficionados más maduros personajes clásicos que vuelvan a conectarles al nuevo universo. Por ahora, y solo tenemos cuatro números, vemos un guiño aquí y allá pero nada que pueda inclinar la balanza hacia la alabanza o la condena por sacrilegio. Son los justos y necesarios para llamar la atención, pero sin ofender a los puristas.

Coordinando estilos

Tanto Jason Fabok como Howard Porter, el primero los impares y el segundo los pares, intentan no distanciarse demasiado en el estilo para ofrecer un conjunto visualmente atractivo. Evidentemente hay detalles diferentes (diseños de los personajes) pero hay que saber diferenciar entre estilo personal y trabajo en equipo. Ambas opciones son posibles y ellos lo demuestran en esta historia.

Ahora bien, ver el trabajo de estos dos artistas permite ver la forma de diseñar una escena, ya que Porter tiene esa característica de utilizar muchas viñetas horizontales en una misma página y Fabok se luce abriendo el plano y regalando a los fans algunas escenas de las que yo llamo “perfectas para un póster”.

Conclusión

Una historia que utiliza formatos y tramas ya vistas por los aficionados y que, si bien sigue profundizando en el alma de Bruce Wayne, se nota demasiado el cebo del Smile.

Cuatro números que están bien realizados pero a los que le falta meterse de lleno en lo importante, ofreciendo algo novedoso que justifique la atención de los lectores.

Veremos en próximas entregas.

Iskander López