PDM: Paquet de Mierda: Disperso autorretrato

PDM: Paquet de Mierda: Disperso autorretrato

La editorial Dibbuks nos presenta una curiosa propuesta sobre la vida de un editor de cómics, llamado Pierre Paquet.

Un cómic que nada en muchas aguas, intentando ser un relato sobre los autónomos y una reflexión sobre el amor.

Tenéis el cómic pinchando aquí.

Sin rumbo fijo

Mientras leía el cómic no sabía muy bien a dónde quería llevarme el autor. Por un lado, se supone que asistimos ante una reflexión sobre el mundo editorial y sus duros comienzos, pero durante una parte importante del cómic solo se nos habla de las conquistas sexuales del autor, para acabar siendo un canto de amor a los animales. Muchos temas que se van colapsando unos con otros, provocando que cuando uno se interesa por una parte del relato, el autor decide olvidarse del mismo y comenzar uno nuevo.

Lo anterior se nota en las distintas partes en que se estructura la trama. Paquet nos muestra la realidad de los primeros pasos para formar una editorial, con todo lo que conlleva. La ilusión por apoyar el talento de la gente, las apuñaladas de los supuestos artistas, las dificultades y consecuencias de la propia promoción (viajes, gastos, no poder fallar ni un día), la mala fama cuando se aprovechan de uno…. Todo ello permite que uno conecte con una parte del noveno arte que siempre se encuentra en la sombra y suele ser blanco de los aficionados cuando algo no les gusta. Toda esa parte inicial (incluido las pequeñas escenas del proceso judicial), resulta innovadora, educativa y en cierta manera, muestra una realidad del medio que no siempre es de dominio público y que nos hacer hasta dónde nos lleva creer en una idea.

Por desgracia, esa parte dura muy poco. A partir de ese momento, la historia deriva en una especie de escaparate de la vida sexual del autor. Si la idea era transmitir que una relación se basa en algo más que en una atracción física o el disfrute de las relaciones íntimas, hay distintas maneras de exponerlo y no con una serie de escenas que provocan humor o indiferencia. La forma de conjugar esta parte del relato con la vida junto a un animal resulta chocante y no del todo adecuada. La comparación resulta forzada y cae, aunque sea mínimamente, en un discurso fácil sobre la importancia de sentirse querido. Además, las historias de amor con algunas de su ex dan muchos giros (sí, no, puede) que desvía el mensaje principal, cayendo en un género más televisivo. 

Por último, llegamos a la verdadera historia del cómic. La amistad que se crea entre el hombre y el mejor amigo de éste. La sensibilidad y sinceridad con la que el autor trata la relación con su perro logra tocar el corazón del lector. Incluso para alguien que nunca ha convivido con un animal, como es el caso de quien esto suscribe, es imposible no sufrir con el protagonista, ya que durante esas páginas somos testigos de lo que significa entregarte con todas tus fuerzas y sentir que otro ser vivo te entrega su amor sin condiciones. Una pena que solo sea la parte final y que hasta ese momento el autor haya preferido centrarse en aspectos de su vida que poco aportan a la trama.

Hermosa indefinición

El artista detrás del éxito español “El fantasma de Gaudí” nos presenta un dibujo en donde las expresiones se presentan de forma más exagerada de lo habitual, de manera que la historia se mantiene en la tragicomedia sin decantarse por uno u otro género.

Por otro lado, introduce un trazo no del todo limpio que da a los personajes un toque natural que permite entrar mejor en los distintos ambientes por los que pasa el protagonista. Además, su composición clara permite seguir la historia sin problemas, a pesar de las vueltas de su autor.

Conclusión

Un cómic que prometía un punto de vista diferente pero que, a medida que avanza, va cayendo en lugares comunes. Al final, debido a la historia con su amigo Fiston, uno conecta realmente con el personaje y le perdona que, durante un buen rato, nos haya mostrado partes de su vida que transmiten la sensación de ser parte de otro cómic.

A veces es mejor desarrollar un tema que dar vueltas alrededor.

Iskander López.