Providence 1: La nueva obra maestra de Alan Moore

Providence 1: La nueva obra maestra de Alan Moore

En EEUU se vende como “el Watchmen del Horror”, y creo que no es ya solo acertado como eslogan de marketing, también lo es para definir una historia que nos puede deparar muchas sorpresas.

Alan Moore inaugura una nueva serie, editada por Panini, en la que realiza un brillante ejercicio de estilo, con un relato en el que nos reinventa, a su manera, el universo cósmico y esotérico del escritor Howard Phillips Lovecraft el autor de “Dagon” o “En las Montañas de la Locura” y de obras que abarcan géneros como el terror y, los comienzos, de lo que hoy llamamos Ciencia Ficción.

Influencias clásicas

Dicho autor ha influenciado a numerosos escritores y creadores en general. Personalmente, he leído poco de él, lo cual es un craso error. Porque si algo ha dejado claro Alan Moore en  Providence, es que conviene conocer un poco el universo lovecraftiano.

Es la continuación, espiritual, de “Neonomicon” y “The Courtyard”, sus anteriores aportaciones al género (actualmente recopiladas por Panini en un único tomo). Quizás habría sido interesante afrontar primero la lectura de la primera de ellas, para poder apreciar aún más Providence. Pero bueno, tiempo al tiempo.

¿Por qué hablamos del Watchmen del Horror? Pues porque, en esta ocasión, aborda los arquetipos de Lovecraft, con su sello personal. Moore demuestra aquí una labor de estudio y documentación bestial. Además, el estilo narrativo es muy similar, ya que, a lo largo de las viñetas, encontramos fragmentos de un diario personal redactado por el protagonista, que en primera persona nos desgrana sus vivencias a lo largo de la historia, lo cual sirve de refuerzo narrativo para que no nos perdamos. Aquí hago un pequeño paréntesis: Providence no es un cómic de una sola lectura, exige un pequeño esfuerzo de atención por nuestra parte y también una o dos relecturas más. Sobre todo, antes de que llegue el segundo volumen.

¿Qué nos cuenta Providence? Nos relata la investigación llevada a cabo por el periodista Robert Black acerca de la cara oculta de América, un país con influencias esotéricas, que posee un conocimiento hermético oculto en un submundo cósmico; unos saberes, los cuales, no sabemos si estamos preparados para asumir. Robert busca un libro misterioso: El Libro de la Sabiduría de las Estrellas, y su búsqueda le irá acercando cada vez más a ese mundo, que poco a poco irá afectando a su psicología atormentada, pues Robert tiene una tendencia sexual incorrecta para los comienzos del siglo XX en una América aun más puritana e hipócrita que la actual. Este primer volumen nos presenta al protagonista y cuál es su misión. Veremos si consigue llevarla a cabo.

Recreando al mente del genio

El trabajo de Moore es espectacular a nivel de escritura, un guión que sale reforzado por el genial dibujo de Jacen Burrows, con el que ya trabajó en Neonomicon. Un dibujo muy realista, lleno de expresividad, colores vivos y oscuros, que reflejan muy bien el ambiente, los escenarios y los sentimientos de los personajes. Complementa de forma brillante la historia, ya que lo que no expresan las palabras, lo consigue la imagen. Un relato además, cargado de simbología, la cual solo he podido identificar gracias al artículo que viene al final del tomo, escrito por un especialista en la materia, que desgrana las metáforas y guiños hacia Lovecraft, desde el nombre del protagonista (inspirado en Robert Bloch, el escritor de Psicosis, seguidor del misticismo lovecraftiano), hasta los títulos de los capítulos que componen el primer tomo, “El miedo que acecha”.

Uno de los mejores cómics que se puedan  leer ahora mismo, en el que Moore sigue demostrando por qué es uno de los más grandes.

Por Ramiro González.